A Whiter Shade of Pale

A Whiter Shade of Pale. Recordando a Procol Harum. 8 de Junio de 1967. Juan Calle 2012
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viernes, 7 de noviembre de 2008

Erika Diettes. Río Abajo.

Río Abajo .Exposición en Granada, Oriente Antioqueño. ©Erika Diettes

Con Erika veníamos conversando desde hacía varios meses buscando el momento de publicar en las Tertulias su último trabajo Río Abajo. En algún cruce de mails me dijo, "Juan cuando tenga la exposición en Colombia te aviso. " Y así fué. Nos encontramos en su estudio hace unas semanas y allí pude ver algunas de sus obras. Al tamaño natural. La verdad estaba preparado con mis preguntas y con otras expectativas. Sin embargo al final de este encuentro con Erika , comprendí la verdadera dimensión de este proyecto y las circunstancias casi alucinantes de las que resultaron las imágenes fotográficas. Erika, Maestra en Artes Visuales, Comunicadora Social y con un Master en curso en Antropología, habló y habló con pasión y emoción de su experiencia que comenzó con una inquietud , una idea, que la llevó a una compleja investigación antropológica que finalmente se plasmó tras cerca de dos años de trabajo en un proyecto fotográfico de gran refinamiento visual, técnico, y conceptual.

Photofest Houston 2008. ©Erika Diettes

Habla Erika: "Viendo algunos artículos de prensa que se conjugaban con lo que estaba viendo en la Maestría de Antropología y recordando unas imágenes que había hecho hacía cinco años con trajes metidos en agua que en ese momento eran más un ejercicio formal . Colombia busca sus muertos – era un editorial del tiempo muy, muy fuerte de hace como dos años; la página la diagramaron con unos huesos y unas botas en la mitad muy grande y a los lados prendas de ropas tal como se encontraban en las fosas. Esto hizo click en mi cabeza pues lo relacioné con aquellas prendas en el agua que tenía guardadas, en un proceso que como artista es importante pues las imágenes construyen imágenes. Así que decidí que quería buscar prendas de gente desaparecidas y fotografiarlas en el agua, como una analogía a los ríos de Colombia que se llevan los cadáveres de la violencia aguas abajo. Esto fue como el primer inicio de este trabajo.

Río Abajo. ©Erika Diettes

Lo primero que se me ocurrió fue hablar con Emperatriz de Guevara, la mamá del mayor Julián Ernesto Guevara. No tenía ninguna imagen que mostrarle, lo único que había era en realidad la idea del proyecto. Me entrevisté con ella, y me acuerdo que el favor que le iba a pedir era algo muy complicado. Pedirle prestado ropa de su hijo que era en realidad lo único ella tenía. “Me la podría prestar para llevarla a mi estudio y trabajar en la búsqueda de este proyecto?.” Lo hizo sin dudarlo. Yo recuerdo entre todo lo que hablé con ella esa mirada y diciéndome. “ Yo no sé, pero yo le creo.” “Yo le creo que las imágenes que van a hacer muy bellas”. “Llévese todo lo que yo tengo de Julián”. No sé, yo tengo facilidad para acercarme a la gente. Por ejemplo no tengo problema que se desnuden para mis fotos. Es relativamente fácil. Doña Emperatriz fué muy, muy generosa. Me entregó un uniforme de gala con el kepis, con el sable, un uniforme de diario o el verde de policía; me entregó las cartas que eran muy privadas, los dibujos que le había mandado a la hija; y me quede con todos estos objetos como tres meses mientras encontraba y desarrollaba el estilo visual. Este primer encuentro fue muy impactante para mí, por su carga emocional. Muchos sabemos lo que le pasó al Mayor Guevara, que murió en cautiverio. Y esta madre, desesperada buscando un cuerpo que enterrar pero sabiendo al mismo tiempo que ya no había nada que enterrar.. Y ella entrega lo único corpóreo que son estos uniformes. Me acuerdo que cuando los traje a mi estudio, los primeros ocho días solamente bajaba y los miraba. No sabía por donde empezar. Necesitaba encontrar el tiempo emocional, y un poco el permiso del mismo objeto para ser fotografiado. Con las cartas por ejemplo me dijo haga lo que quiera con ellas. Léalas. Serían tan privadas que lo único que hice fué eso. Leerlas y guardarlas dentro de mi corazón.

Río Abajo. ©Erika Diettes

Luego vinieron los retos técnicos, como lo del agua, la turbulencia, la iluminación del agua, la temperatura del agua. Hice pruebas hasta encontrar el estilo visual que quería. Después de tener estas primeras imágenes sentí la necesidad que el proyecto fuera transparente. A medida que me encontré con sus elementos entendí que lo que estaba fotografiando era el retrato de un fantasma. Y llegué a la idea que las imágenes tenían que ser impresas sobre vidrio. Que fueran de tamaño monumental, grandes, ruidosas, que generaran impacto, que fué lo mismo que yo sentí con toda esta historia , pero a la vez quería que tuviera cierto sentido de fragilidad y de efímero.

Río Abajo. La Recoleta, Buenos Aires. ©Erika Diettes

Esta primera prenda definió el proyecto a nivel físico y técnico. Bueno, después del Mayor Guevara la pregunta era, bueno, por donde sigo. A Dona emperatriz la contacte a través de Asfamipaz .“ Por medio de ellos fotografié otras cosas, pero me dije esto no puede quedar únicamente entre las victimas de las Fuerzas Armadas. Colocarme del lado del gobierno sería tomar un partido. Yo estaba mirando solamente el tema de las victimas. Que en última instancia no tienen color político. Porque se esta perdiendo lo mismo. Porque se esta perdiendo una vida humana. No iba a tomar posiciones políticas porque no es lo que me correspondía. Era algo en lo cuál no me iba a involucrar

Río Abajo. ©Erika Diettes

El paso siguiente llegó por coincidencias de la vida – yo creo mucho en la magia – y almorzando con un amigo me comentó del CINEP y el Programa por la Paz y el trabajo con AMOR o la Asociación del mujeres del Oriente Antioqueño. “Están aquí en Bogota, porque no me acompañas y vamos.” Me dijo- Entonces conocí a estas mujeres. Se entusiasmaron muchísimo con el proyecto. Me dijeron: “Si usted quiere la esperamos el sábado en Marinilla. Llamé a la Agencia de Viajes y reserve una pasaje para Medellín y luego a Marinilla el siguiente sábado a las 7 am.” Uno escucha muchas cosas del Oriente Antioqueño, y todo lo que muestran en los Noticieros. Iba muy asustada. Pensaba ¿quién me iba a recibir? , donde me voy a quedar?. Yo solo cogí mi cámara y arranqué. Fuí a una cosa que se llama Los Abrazos y que es liderado por la Asociación de Promotoras de Vida y Salud Mental. Y lo que ellos hacen son Los Abrazos – encuentros lideradas por un psicólogo – donde se generan terapias para capacitar a mujeres lideres en torno al duelo y los traumas de la violencia para que ellas las repliquen en sus regiones. Es algo mágico.– Lo que hacen es ayudar a que la gente hable en torno a lo que esta pasando. Así que en esa primera visita estuve en un encuentro de víctimas del Oriente Antioqueño, eran como 30 personas. Yo llegué como a las diez de la mañana y me senté en un rincón a oír y enfrentarme no a la teoría sino a la terrible realidad del conflicto armado Colombiano. Recuerdo que estaban hablando sobre abuso sexual, y estaba una psicóloga explicando que era el abuso sexual y de repente empezaron a llorar. Si en ese salón se encontraban 40 personas, 38 habían sido abusadas sexualmente. Fue como un doble choque porque de por sí la violencia más el abuso….fue una experiencia muy intensa. Eran jornadas de tres días. Hablaba con la gente entre las comidas y los descansos. Aquí presenté el proyecto y se definieron muchas cosas. Yo me puse a mirar como la gente lloraba. Como en ese dolor…hay un punto donde no hay lágrimas. Donde el llanto es más interno que las lágrimas. En ese momento decidí que no quería fotografiar el dolor como tal sino la pausa del dolor. Es un dolor tan profundo…. Yo describo ese sentir como lo barroco del sufrimiento. Son sufrimientos que van encima de otros sufrimientos. Es como la sedicia de lo que esta ocurriendo. La mayoría de los casos no son mujeres que tienen un hijo desaparecido. Tienen tres hijos desaparecidos. Donde se van montando historias encima de las otras historias. Donde quizás, al papá lo asesinaron. Una señora me contó que cuando le dijeron donde estaba su padre lo tuvo que recoger con una bandeja porque lo habían hecho picadillo. No encontraba por ejemplo los dedos. Por eso te digo, hay un punto a donde llegas y donde encuentras que hay tanto sobre tanto, sobre tanto, en un exceso de excesos que es difícil de traducir en palabras incluso por el mismo llanto. El mismo llanto se queda corto. Por eso hay como un ahogo de llanto. No es ni siquiera un llanto. Me obsesioné por capturar ese ahogo del llanto. Es donde ves a la gente inhalar pero se le olvida exhalar. Algo que se queda como sin aliento. Me obsesioné por generar en imágenes ese “silencio del dolor “. No sé, yo insistía en que la imagen de alguna manera fuera tangible. Que fuera como que escuchara ese dolor. En lo muchos viajes que hice al Oriente Antioqueño buscaba la liberación de ese llanto. Y liberarlos a ellos mismos de esos recuerdos y memorias… como dejarlos ir en paz.

Río Abajo. Exposición en el Oriente Antioqueño. ©Erika Diettes

Las exposiciones fueron demasiado impactantes. Te digo que todavía estoy empezando a decantarlas. Fueron demasiado intensas. En La Unión y sobre todo en Granada , Antioquia, este pueblo ha sido tomado muchas veces en esta guerra sin fín.. Las madres no conocían las imágenes. Muchas de ellas las vieron por primera vez en el recinto. Entonces, como no hay cuerpo, como no hay cuerpo no hay lápida . Eso de ver algo, de verlo representando en lo físico es fundamental del duelo. Hay muchas imágenes de madres llorando frente a las prendas de sus hijos. Y lo que pasó con las velas fué absolutamente mágico. Algo que se dió sin haberlo planeado dentro del marco de la Jornada de la Luz.

Río Abajo. Exposición en el Oriente Antioqueño. ©Erika Diettes

La Jornada de la Luz es un acto simbólico del Oriente Antioqueño en el cual personas de varios municipios en este caso de Granada, entran al municipio por los mismos caminos que entraban las fuerzas en conflicto a tomarse el pueblo. Las gentes se toman su pueblo simbólicamente. Y lo hacen con velas. La noche de la exposición, en el lugar habían algunas. La gente llegaba y entraban con sus velas y recorriendo el salón iluminaban las imágenes por detrás para verlas. Lo entendí como una caricia a las imágenes. Como un proceso de sanación. Se crearon muchas dinámicas. Fue algo muy bello. Recuerdo una señora en La Unión. Estaba sentada en una escalera y la veía descomponerse poco a poco. Hasta que llegó una de las psicólogas, le pone la mano en el hombro y esta señora comienza a llorar y llorar. Era un llanto herido. Y al verme me decía: “ Doctora , el dolor no me da, el dolor no me da para abrir lo ojos, no me da.” Recuerdo otro señor que se para al frente de una foto que tenia una cobija verde, Y me dice,” yo le tengo que contar lo que me pasó con esta foto.” Y uno empieza a entender la narrativa de la gente. “Me acuerda de mi muchacho. Me acuerda de mi muchacho cuando me lo lastimaron. Yo lo cogí en una cobija igualita a esta. y mi muchacho se murió en la puerta de la casa.” El señor estaba llorando porque le recordaba la cobija. Y luego me dice, “eso para mi fue un golpe tan duro que hasta estuve malito. Estuve en tratamiento durante un año.” Después supe que había estado en un hospital psiquiátrico durante un año. Y lo que pasó fué que a su hijo que tenía trece años se lo iban a llevar al monte, y el muchacho no se dejaba llevar. No se quería ir. Entonces lo mataron a palo. Lo cogieron a palo en la casa . Fue en el hall de la casa. Entonces ese papá agarró al muchacho y no alcanzó a llegar con él al hospital. Empiezas a conocer la realidad. Y empiezas a caer en la cuenta que si el dolor matara, en Colombia no habría gente viva.

Granada, Oriente Antioqueño.©Erika Diettes

Y quienes son los autores de las desaparaciones ¿ Mira esto es algo que la gente sabe. Y es algo igualmente mágico que descubrí. Aquí en estas zonas del Oriente Antioqueño la gente habla pasitico. Es que están acostumbrados? No, es porque saben que alguien los está escuchando. Entonces cuando uno hace esa pregunta, porque uno cuando llega, llega con todo, entonces uno quiere saber quién, como, cuando, donde. Cuando uno hace esa pregunta, te responden “ usted sabe”.


Hasta la próxima,

Juan Calle.



1 comentario:

marta liliana dijo...

No se nada de fotografia pero puedo admirar como a traves de ella se plasman historias de vida,recuerdos y emociones, veo en Rio Abajo la reconciliacion y sanacion de corazones llenos de dolor. los protagonistas encendieron su luz en honor y oracion a sus recuerdos y ello genera un estado de regocijo con quienes ya no estan.
Te felicito ericka por tan estupendo trabajo.