A Whiter Shade of Pale

A Whiter Shade of Pale. Recordando a Procol Harum. 8 de Junio de 1967. Juan Calle 2012
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sábado, 27 de marzo de 2010

Deseos.

Solo una semilla. O una pepa de durazno, restos de la fruta madura. Seca, reseca por el calor de la estación seca, estaba ahí, después de haber rodado sin dirección con ayuda del azar. La escasa vida en su cáscara exterior aún se conecta a lo que respira en el interior. Quizás podría ser un fruto en gestación, o el deseo, aquel irracional impulso que se corona en una explosiva erupción  de placer. Ambos podrían ser. La mezcla de dar vida a partir del éxtasis de recibir el gelatinoso corpúsculo, son faenas necesitadas  de una entrada y una salida. Por medio de una abertura.



Deseo 1 © Juan Calle 

Incipiente rasgadura que pronto exhibe la elipsis vacía de negro enmarcada por conchas de áspera orgánica. O labios de cáscara carnosa. Que bordean el creciente borde del voraz vacío. Que invitan a penetrar por las oscuras fantasías que excitan la libido.



Deseo 2 © Juan Calle 

Del Reino Vegetal a la interpretación humana, los corpúsculos de polen fecundan las ricas almendras que esperan en el fondo del cáliz de la vida. En corto tiempo, con la ayuda de los acuosos nutrientes ya serán traviesos retoños, que se convertirán en hermosos arbustos y más pronto que tarde en endurecidos árboles frutales.



Deseo 3 © Juan Calle 

Una vez que los frutos están maduros, la jugosa pulpa será devorada  por los bípedos alados  y los bípedos depredadores. 



Deseo 4 © Juan Calle 

Y lo que queda, las pepas o semillas tiradas en el suelo, sumisas quedarán para que  el sol y el viento les extraiga el maquillaje. 


Una vez el solsticio del deseo quizás  de comienzo a otra fantasía de erotismo y seducción...



Hasta La Próxima,


Juan Calle

sábado, 13 de marzo de 2010



Usurpando el lugar sagrado
cruje el suelo protestando
Adentro en la espesura con inquietud y desconfianza
cientos de  húmedas miradas  van siguiendo 
una a una las  pisadas  del  intruso profanador.

Urapán. 30x24 cms. © Juan Calle

Allí en la espesura, entre  mantos de luz y  sombra
semienterrada en la tierra negra 
protegida por musgos, helechos  y maleza
yace Uruapán, 
la hoja caída del árbol nativo parte del  altiplano sabanero,
convertida ahora en  intrincado laberinto
por  diminutos y hambrientos artesanos
en delicadas   filigranas  tejidas con precisión

Urapán no solo es alimento, sino  arte en descomposición

La madre naturaleza ha hecho su trabajo
Ahora debo hacer el mío
Preservarla tal y como ha quedado
en el tiempo….

 Urapán.


Hasta la Próxima, 
Juan Calle