
Dragones. 185x 45 cms.Juan Calle
(click en las fotos para ampliarlas)
En los tiempos secos florecen las tierras secas. Empapados de polvo por los vientos que arrasan sin piedad se resquebrajan los suelos que esconden en sus grietas las semillas que esperan la humedad. Así, mientras les llega la oportunidad, en ocres y marrones se convierten los valles y planicies, en terrenos sin verdes, sin la magia del arco iris, sin insectos voladores ni mariposas multicolores. Por un tiempo, son solo monocromáticos espacios de peculiar belleza, rebosantes de calor y sin aparentes signos vitales.

Purple Magic 200 x 40 cms. Juan Calle
Los restos de primavera han salido volando y girando entre remolinos de polvo pegados al cielo azul en busca de la línea del horizonte a solicitar ayuda, porque saben que allí se encuentran las nubes en espera de las tormentas que traerán las lluvias. Pronto, con luces y relámpagos y truenos amenazadores, anuncian su llegada. Inmensas nubes cargadas de negro, bloquean el sol. Cascadas torrenciales disuelven las marejadas de calor en ondulantes cortinas de rocío. Las semillas ya despiertas, empujan por salir para participar del carnaval. Se apagan las luces, se prenden los reflectores.

Les Roquettes. 200 x 45 cms. Juan Calle
Las Roquettes están a punto de iniciar su función. Los campos se inundan de aromas excitantes. Por unas semanas, los ritos de la polinización transforman el paisaje. En el más colorido parque de diversiones. En la pazarella de la moda. En el rincón preferido de los amantes y de apasionadas lunas de miel. En el desenfrenado carnaval. Esbeltas Margaritas atraen los insectos con irresistibles movimientos. Filas de Bromelias tejen en sus laderas magníficas alfombras de colores. Los dientes de león sobresalen entre la multitud para colgarse de las térmicas de verano. Es pura seducción. Son los latidos de la vida en su más pura expresión.

Huuuuuuuuuuu......! 200x45 cms. Juan Calle
En las sombras ocurren misteriosos cultos de vudú…. magnéticas miradas embrujan a los curiosos voladores. Máscaras sobrenaturales atraen a los picaflores para extraer sus néctares y pociones a cambio de fertilizar los congestionados pastizales. Son los delirantes delirios del solsticio de las florescencias donde en un tiempo fijado por la naturaleza habrá que esparcir con la ayuda del viento el polen necesario para preservar a las futuras generaciones de su espectáculo entre veranos.
Hasta la Próxima,
Juan Calle