Melón. Palabra sugestiva. A muchos se nos hace agua la boca. Por el sabor de la fruta claro está. Porque los melones que se ven en las revistas y en las pasarelas se les nota la mano del cirujano plástico muy inspirad0 para lograr la fiel copia del melón, melón.
En cambio en las publicaciones de la moda Europeas los melones se ven diferentes. Se parecen más a un cono muy geométrico aunque algo caído por el factor de la gravedad coronado por rabiparadas y puntiagudas espinillas. Como en todo, hay melones para todos y los más diversos gustos.
Pero concentrémonos en el melón de verdad.
Por fuera su apariencia es bastante cerebral y la corteza no sugiere para nada la deliciosa pulpa que se encuentra en su interior. Son sensaciones extrañas que despiertan una gran curiosidad por ver el interior de esta fruta.
No sé si será la combinación de semillas caprichosamente entrelazadas con las formas cavernosas y el contraste de la suave pulpa, o el corte resultante que observado lateralmente adquiere otra dimensión como algo amenazante, yo diría casi intimidante.
De todos modos, fotografiarlo es la manera de observarlo en la perspectiva adecuada y degustar visualmente su energía.
Llevo años trabajando con el scanner. Con el tiempo he aprendido a sacarle el mayor provecho a este incomprendido aparato convirtiéndolo en una cámara fotográfica de alta resolución. Y así, después de un poco de planeación y confiando en la intuición de fotógrafo decido capturarlo con la mejor resolución.
Depredador. 180 x0,70 mts. Juan Calle
(Haz click para ver la imagen más grande)
Y esta es la obra final terminada. Para llegar a este resultado capturé con el scaner varios superficies de la fruta y luego en el laboratorio digital mezclé las imágenes hasta lograr la apariencia deseada de un depredador a partir de una melón.
Hasta la Próxima,
Juan Calle









