sábado 27 de septiembre de 2008

Desde la Ventana.

Desde la Ventana . Tabio. ©Juan Calle

Pensaba. Que las nubes siempre están arriba, pasan tan desapercibidas! Siempre me han causado una gran curiosidad. Desde pequeño descubrí esa ventana, toda una plataforma de lanzamiento de vuelos y fantasías incrustada en la fachada de la casa solariega, un punto estratégico para observar aquellas nubes que desfilaban por el recinto celestial así como lo que pasaba en el plano terrenal. Eran nubes que desfilaban en cámara lenta contra el cielo que no era tan azul debido a un perenne manto de calima. Se quedaban quietas, flotando, descomponiéndose, transformándose, esperando al viento que no llegaba con sus refrescantes bocanadas y aliviarnos de las sofocantes tardes de verano. Desde aquella ventana, soñaba. La imaginación se transportaba a otra dimensión al son de aquella canción que luchaba por hacerse oír entre rayones del viejo LP.
Volare. 30x40 cms. Juan Calle.

Volare…..Cantare.. Hooooo!

Azul pintado de azul …..

Lala, lalala, lala!!

Desde allí repasaba las mejores jugadas hechas en la polvorienta cancha del Colegio, cuya pasto verde se reducía a una cubierta de arena y tierra que se mezclaba formando grumos de sudor y sangre en las rodillas y los codos. Protegido por el marco de la ventana, mis ojos buscaban ansiosos la hora del cruce de miradas cuando ellas –que llegaban del colegio - pasaban a la hora de siempre por la acera de enfrente. Rayos lanzallamas cargados de altas dosis hormonales que al estrellarse entre sí, elevaban aún más la temperatura corporal y la cara en especial, haciendo además estragos en el corazón. En Semana Santa, después de los aguaceros, salían las famosas hormigas a secarse de la nocturna inundación. En esos momentos, con los amigos de la cuadra, ya estábamos listos esperándolas a la salida de sus huecos y pequeños cráteres esparcidos entre los montículos de tierra rojiza. Una vez capturadas, no sin antes después de haber sufrido uno que otro picotazo, las hormigas eran descuartizadas y llevadas al sartén sin piedad. Y así, terminaba el grupo en la ventana dando cuenta de los diminutos manjares. Cómplices e inocentes, el tema se centraba en los pormenores de la cacería que incluía la exposición de los dedos enrojecidos por las dolorosas picaduras.

De La serie Tabio. 40x37 cms ©Juan Calle

Con los años después de muchas ventanas y casi graduarme de mirón profesional, seguí tras el rastro de las nubes y de las maravillas que hacen con la luz. Quizás, lo mas hermoso de la Sabana de Bogotá no se encuentra en el suelo sino arriba, donde se la pasan las nubes con sus eternos efectos sobre los cambiantes e infinitos Claro – Oscuros.

Así, mientras escribo estas líneas sigo mirando por la ventana de mi estudio, pero ahora a un escenario muy diferente. A lo lejos se dibuja Tabio un hermoso pueblo de la Sabana. Lugar de magias… y de nubes casi extraterrestres.


Hasta la Próxima,


Juan Calle

3 comentarios:

fernando cruz florez dijo...

HERMOSAS FOTOGRAFIAS, HACE UNA SEMANA ESTUVE EN TOMINE TODO UN DIA DISFRUTANDO DE UN MARAVILLOSO CIELO

Cultura Ambiental dijo...

Que bello escrito...es un abrazo al alma desde tu ubicación a la mía.

manuel dijo...

excelente!!!